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Terapia de presión negativa: una herramienta para heridas seleccionadas

Esta terapia utiliza un apósito sellado conectado a un equipo que aplica succión controlada. Puede ayudar a manejar la secreción y preparar ciertas heridas, pero su utilidad depende de la causa y del estado del tejido.

¿Qué sucede durante el tratamiento?

El equipo coloca un material de contacto adecuado para la herida, lo sella y conecta una bomba que mantiene la presión indicada. El plan incluye cambios de apósito, revisión de la piel vecina y medición de la evolución.

La terapia no sustituye el desbridamiento, el control de infección, la evaluación de la circulación ni la descarga de presión cuando se necesitan.

¿En qué casos se considera?

Puede valorarse después de algunas cirugías por pie diabético, en heridas quirúrgicas abiertas o en defectos complejos seleccionados, tras resolver prioridades como infección y tejido no viable. Las guías de pie diabético respaldan su consideración como complemento para heridas posquirúrgicas, no como solución general para cualquier úlcera.

En lesiones por presión tampoco se indica de rutina a todas las personas. La decisión considera secreción, profundidad, objetivos de cuidado, tolerancia y recursos para vigilar el dispositivo.

Seguimiento y señales para avisar

Si el sello se pierde, el equipo deja de funcionar, aparece sangrado, dolor nuevo o la herida cambia de aspecto, contacta al equipo tratante. Sangrado importante, fiebre con deterioro o dolor intenso requieren atención urgente.

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Fuentes para ampliar

Consultar si esta terapia es adecuada

La indicación y los ajustes del equipo requieren valoración y supervisión profesionales.