Volver al blog

Lesiones por presión: primeras señales que conviene reconocer

Una lesión por presión, también conocida como úlcera por presión o escara, puede empezar antes de que exista una herida abierta. Si una persona pasa mucho tiempo en cama o sentada y necesita ayuda para moverse, observar la piel forma parte de su cuidado diario.

La familia puede detectar cambios y comunicarlos al equipo de salud. No hace falta esperar a que aparezca una llaga para pedir una valoración.

Qué cambios pueden llamar la atención

Revisa especialmente los talones, la parte baja de la espalda y otras zonas que soportan peso o están en contacto con dispositivos. Compara su aspecto con la piel cercana y con su apariencia habitual.

  • Un cambio persistente de color, como una zona roja, más oscura o violácea. En piel morena el enrojecimiento puede ser poco evidente.
  • Una zona que se siente más caliente, más fría, firme o hinchada que alrededor.
  • Dolor, ardor o sensibilidad nueva en un punto de apoyo, incluso con la piel cerrada.
  • Una ampolla, un área abierta o una mancha que cambia rápidamente.

El primer paso es revisar el apoyo

Si aparece un cambio, avisa al equipo tratante y evita que la persona siga apoyada sobre esa zona, siempre que pueda movilizarse de forma segura. Pide que te enseñen cómo ayudarla sin arrastrarla ni lastimarte.

No existe un horario único de cambios de posición que sirva para todas las personas. Se considera su movilidad, la tolerancia de la piel, el estado clínico, el dolor y la superficie donde descansa. El plan también debe poder realizarse con la ayuda disponible en casa.

¿Un colchón especial evita todos los cambios de posición?

Los colchones y cojines diseñados para redistribuir la presión pueden formar parte de la prevención, pero no sustituyen por completo los cambios de posición. También hay que revisar la postura, los talones y el tiempo que la persona permanece sentada.

Si ya cuentas con uno, pregunta si es adecuado para esa persona y cómo comprobar su funcionamiento. Comprar un dispositivo no equivale a tener un plan completo de prevención.

Cuidados de la piel que sí conviene planear

La limpieza, el manejo de humedad por sudor o incontinencia y la protección de la piel deben adaptarse a cada caso. No frotes ni masajees una zona enrojecida para intentar mejorar la circulación: puede dañar tejido vulnerable.

Una cobertura protectora tampoco permite mantener presión continua sobre el mismo punto. Si hay una herida, su profundidad y sus necesidades de tratamiento deben valorarse antes de elegir materiales.

Cuándo pedir ayuda

Solicita valoración pronta ante un cambio persistente de color, una ampolla, dolor nuevo o pérdida de piel. Describe dónde está, desde cuándo apareció y si la persona puede cambiar de posición. Una fotografía puede ayudar a documentar la evolución, pero no reemplaza la exploración.

Si la lesión avanza rápidamente, hay fiebre, dolor intenso o deterioro general, busca atención urgente. Para el seguimiento habitual, acuerda quién revisará la piel y qué cambios se deben reportar entre consultas.

Fuentes para ampliar

Solicitar valoración por WhatsApp